Todas las entradas.

viernes, 27 de junio de 2008

Apuñalada


El frío puñal que sujetabas con tu mano,
sin piedad, lo enterraste en mi pecho,
yo no pude reaccionar justo a tiempo,
pues la venda, en mis ojos, me lo impidió.

Caí a tus pies, dolida pero tú, insensible,
no tendiste tus brazos para sostenerme,
me dejaste desangrando y, sin dudarlo,
te arrancaste de mi vida, para siempre.

Intente buscarte para saber los motivos
que te encaminaron a cometer tal pecado.
Tonta fui al creer que dejarías algún rastro,
si todo cobarde tiene la fama de fugitivo.

El tiempo, fiel amigo, remedió mis heridas.
En el presente, solo llevo una profunda secuela
y calma en la conciencia pues, de esta novela,
la verdad de tus delitos salió a la luz del día.

De aquí en muchos años, olvidaré tu rostro,
será una frívola anécdota lo de tu perjurio,
pero, ten por seguro, si te encuentro en la calle,
te reconoceré por tus manos teñidas de sangre.

5 comentarios:

  1. Hola DamaLis gracias por pasar por mi blog...me gusto mucho tu poema, describe tan bien como se siente uno cuando es traicionado creo y por cualquier persona, y lo peor es cuando esa persona significa algo para nosotros... bien dices el tiempo remedia las heridas!!

    un saludo, cuidate!!

    ResponderEliminar
  2. HOLA!

    Hay! Me hiciste recordar y volver a sentir muchas cosas...

    Al principio no es fácil, pero bien dicen que el tiempo ayuda a sanar, y es cierto, pero no ayuda a olvidar...

    Hay que ser fuertes, eso es definitivo...

    SALUDOS!!

    ResponderEliminar
  3. También he recordado mucho de mi pasado, de lo mucho que sufrí, pero a Dios gracias, me sirvió para construir el presente que tengo.
    Un lindo poema y un lindo blog.Un saludo

    ResponderEliminar
  4. muy duro.... muy triste...
    mil besos

    ResponderEliminar
  5. Hola:
    Espero pases por mi Blog de Arte.
    Hay un Premio esperándote.
    Con cariño, Eliana

    http://www.elyartec.blogspot.com

    ResponderEliminar