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sábado, 31 de mayo de 2008

Como una piedra


La misma dureza de una piedra,
anhelo para mi corazón,
fuerte ante quién la pisa
y no le provoca dolor.

Como una piedra, fría e inmóvil,
quisiera de esa forma vivir,
olvidarme de quién tenga al lado,
y que me dé lo mismo estar aquí,
estar allá, estar, no estar, morir...

Así, como una piedra, a la buena de Dios,
rodando por los caminos va mi corazón,
esquivando amores que tropiezan conmigo
y que, como si nada, me arrojan al olvido.

También, como una piedra,
me siento, a veces, sola, siempre sola,
sufriendo el tormento de un mal amor.
Cosa que le envidio a esa cosa sin forma,
afortunada piedra, que no siente dolor.

1 comentario:

  1. Genial, estupendo. Se luce en su propia libertad su hecho y sentimiento de ser mujer. Muy bueno amiga.

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