Tengo la maldita costumbre,
de luchar, sin medidas ni límites,
por aquello que quiero.
Pero cuando la razón de la lucha,
es el obstáculo mismo para el triunfo,
el fracaso es inminente.
Pese a eso, no bajo los brazos ...
...
Solo desisto cuando
mi corazón queda en carne viva
y mi orgullo, humillado sin piedad.
En ese instante, recuerdo que
primero me quiero a mi misma,
por sobre todas las cosas
y antes que a cualquier persona.
0 aporte/s:
Publicar un comentario en la entrada
EXPRESATE...