Algunos lectores...Sumate

Todas las entradas.

viernes 21 de enero de 2011

Condenada


No conforme con que, mediante mis pruebas,
de tus acusaciones resultaba absuelta,

recurriste al habito humano por excelencia,
cerrar los ojos y taparte los oídos.

Solo de esa manera, lograste tu objetivo:
Condenarme a cadena perpetua.

1 aporte/s:

  1. Querida Damalis, con el tiempo he aprendido que la única condena es la que se da una misma y a fin de cuentas uno es demasiado severa consigo misma, cuesta perdonarse. Pero así mismo, me hace sentido el verso de Benedetti "no te juzgues sin tiempo".
    Un fuerte abrazo

    ResponderSuprimir

EXPRESATE...