El 28 de noviembre, bajo la primavera,
cuando el cielo se vistió de noche,
rompiste en llanto anunciando tu venida.
Mi pequeña, todo valió la pena:
el dolor, el miedo, la espera...
No dejamos de mirarte, tocarte, besarte,
descubrir, en ti, nuestras huellas.
Gracias por hacernos conocer
la felicidad con todas las letras.
Bien deseada, bien amada y bien venida, Victoria Ema!
Felicidades
ResponderSuprimirHola!!
ResponderSuprimirLa llegada de un ser tan querido siempre es motivo de felicitación y alegría, y más cuando es tan esperado y añorado.
SALUDOS Y BENVENIDA!